Es difícil describir tu sonrisa, pero ¿sabes qué? me encanta el microsegundo en el que tus labios pasan de estar totalmente normales a empequeñecerse por el crecimiento de tu sonrisa, ese momento en el que tus dientes son los más perfectos y ese momento en el que tras unos segundos de sonrisa, se oye tu preciosa carcajada de fondo

sábado, 19 de mayo de 2012

btinhdadadadadadadadadaadada

La luna ilumina más de lo normal, la lluvia me quema la piel, reptando por mi antebrazo hasta caer en finas gotas a través de mis pálidas muñecas. Las costillas me duelen hasta quebrarse contra mis pulmones, y el aire se escapa entre los agujeros abiertos, dejándome como una coraza vacía.
¿Sabes? Realmente llegué a pensar que me querías.
Que tu mirada se perdía entre mis clavículas con verdadera necesidad y deseo, y que mi corazón al latir era el himno de tu alma. Que mis muslos contra tu piel eran todo el hogar que jamás tuviste, y que mis ojos podían ser el mar donde navegarías con parche y pata de palo, como un verdadero pirata, jugando a robarme la razón.
Y ahora, con la luna y la lluvia, ácida contra la piel, corroyéndome las venas, sólo puedo reírme mientras la tibieza de unas lágrimas me recorre los pómulos con rencor.
¿Qué derecho tenía yo a creerme semejante final feliz?
Que tonta que fui, la verdad; no sé cómo me olvidé de que el final feliz ya estaba reservado para los cuentos de hadas, con príncipes al rescate y valiosas princesas deseosas de huir (y tú y yo lo sabíamos bien: Yo jamás fui una chica por la que valiese la pena luchar).

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